MastodonLa reforma tributaria mundial. Lecciones y oportunidades para Colombia
Análisis

La reforma tributaria mundial. Lecciones y oportunidades para Colombia

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Cuando Colombia se aproxima a debatir una reforma tributaria de carácter nacional para enfrentar el gran déficit fiscal que ha dejado el gasto asociado a la pandemia y la recesión económica por la misma, a nivel mundial, un conjunto de propuestas se están debatiendo para que los estados puedan tener mayor capacidad de recaudo y enfrentar las crecientes desigualdades tanto entre países como entre individuos dentro de países.

Los paraísos fiscales y las jurisdicciones de baja tributación han creado una carrera hacia el fondo, en la que cada nación coloca los impuestos más bajos posibles a las empresas con el fin de atraer inversión extranjera. Sin embargo, este modelo impositivo está privando a los gobiernos de recursos altamente necesarios para realizar inversiones sociales que podrían contribuir a un desarrollo social más equitativo y a un crecimiento económico más acelerado.

Un impuesto corporativo global, el objetivo de las economías avanzadas

En este sentido, los países desarrollados, empezando por Estados Unidos y la Unión Europea se han hecho conscientes de la gran necesidad de recaudar más impuestos por conceptos de rentas de las empresas. Ya esta semana, la secretaria del Tesoro Estadounidense Janet Yellen, había propuesto la creación de un impuesto de sociedades mínimo. Inicialmente se ha propuesto de que el impuesto vaya hasta el 21% y tenga como base el 12.5%. La propuesta se está discutiendo actualmente en la OCDE, aunque algunas naciones están pidiendo que el impuesto sea superior. De la misma manera, los activistas por una tributación más justa a nivel internacional también han pedido que el impuesto de sociedades vaya más allá de las propuestas hechas por las secretaria del Tesoro.

Por el momento no hay nada decidido en la OCDE, pero se espera que una propuesta definitiva sea presentada en el mes de julio.

Pero Estados Unidos no está solo en este tipo de propuestas. El día de ayer, el asesor fiscal del FMI, Vitor Gaspar, habló de la necesidad de que las grandes compañías y aquellos grupos que más han crecido durante la pandemia contribuyan a la recuperación de la crisis con un impuesto temporal. La economista jefe del FMI, Gitah Gopinath ha señalado por suparte que la entidad está muy “a favor de un impuesto mínimo global a la renta empresarial”, indicando además que los países actualmente se enfrentan a una gran evasión fiscal y de dinero hacia paraísos fiscales.

La Unión Europea a favor del impuesto corporativo global

Los países de la Unión Europea también se han mostrado a favor del gravámen a las compañías multinacionales, pero quieren que otro tipo de impuesto se incluya, el de las compañías tecnológicas. De hecho, parece que ahora van a conseguir su objetivo, dado que la administración Biden ha propuesto que cederá en la proposición de este impuesto siempre y cuando se logre un acuerdo sobre un impuesto mínimo global a las grandes corporaciones. Estados Unidos necesita que un acuerdo de este tipo tenga lugar, debido a que le permitirá cobrar mayores impuestos a las empresas con el objetivo de financiar la construcción de infraestructura y promover un amplio gasto social para enfrentar el cambio climático y la desigualdad.

La OCDE también ha entrado a este debate con una propuesta propia en las reuniones de negociaciones del G20, la de colocar tasas de impuestos mayores a las actividades que generen emisiones de carbono contaminante y de otro tipo de gases de efecto invernadero.

Ante esta propuesta, el comunicado del G20 indica que “seguimos comprometidos con alcanzar una solución global y basada en el consenso”, dando luz verde a la negociación mundial.

¿Una buena práctica?

Este jueves 8 de abril, el diario colombiano Portafolio publicó una breve reseña sobre estas propuestas de impuestos y del impacto que tendrían en Colombia. Portafolio contactó a varios analistas, los cuales dieron sus perspectivas, la mayoría de ellos señalando los beneficios potenciales de impuestos globales a las grandes empresas.

Mientras que la mayoría de las economías avanzadas tienen impuestos bajos para las grandes empresas, (algo que paradójicamente se denomina como una “buena práctica”, debido a que con menores impuestos a las empresas, las naciones pueden atraer mayor inversión extranjera directa), Colombia tiene una tasa de tributación efectiva a la renta de las empresas del 32%. Pero de hecho, esto no es que sea una buena práctica en sí, ya que en la década de los setenta, Estados Unidos tenía tasas impositivas mayores y esto no obstaculizó su crecimiento.

Sin embargo, desde la década de los noventa con el apogeo del pensamiento neoliberal, las tasas de impuestos a las empresas empezaron a descender a nivel global y muchas compañías empezaron a cambiar sus centros de operaciones con el fin de obtener mayores beneficios fiscales, esto generó una carrera a la baja, en la que naciones como Irlanda han logrado atraer grandes inversiones debido a sus bajos niveles de tributación (en Irlanda las empresas no pagan más del 14% por concepto de impuesto de renta corporativa).

La carrera hacia la baja a punto de llegar a su fin

Pero hoy esta carrera a la baja podría estar a punto de llegar a su fin. Economías como la Unión Europea y Estados Unidos han llegado a la conclusión de que es vital obtener ingresos por cuenta de impuestos a las empresas con el fin de financiar grandes proyectos de infraestructura y de desarrollo y no dejar caer toda la carga impositiva sobre el ciudadano promedio.

En Colombia, donde por largo tiempo ha hecho carrera la idea de que el emprendedor es una especie de héroe de la sociedad al que se le deben brindar beneficios, es difícil concebir que se le impongan mayores impuestos a las empresas o a los ciudadanos que más ganan. Sin embargo, si el impuesto conjunto propuesto por parte de los Estados Unidos ante la OCDE es aprobado, esto sería beneficioso para Colombia, ya que el país no tendría que renunciar a los ingresos por cuenta de los impuestos corporativos con el fin de atraer a las grandes empresas.

El problema del discurso de derecha

Una de las cosas que lamentablemente no entienden muchos ideólogos de la derecha colombiana que abogan por los bajos impuestos a las empresas, es que cuando las grandes empresas y los individuos ricos tributan, esto le brinda al estado la oportunidad de hacer inversiones sociales, las cuales generan la confianza necesaria para que la pequeña y la mediana empresa puedan florecer. Con mayores inversiones sociales por parte de los estados, los ciudadanos pueden desarrollar mejor sus proyectos de vidas, prepararse para los empleos cualificados y mejorar su calidad de vida con el fin de consumir bienes de mayor calidad y en mayor cuantía, lo que a la larga beneficia a las empresas nacientes y a la generación de empleo. Por esto es tan importante que las empresas puedan tributar y generar ingresos que se puedan invertir en bienes sociales como la infraestructura, la educación, la salud, y demás elementos que constituyen la base de una sociedad de consumo realmente próspera.

Si Colombia entiende esto y si finalmente evita caer en la trampa de la carrera hacia el fondo, podrá mantenerse competitiva y seguir su camino de desarrollo en el que las grandes fortunas y las grandes empresas contribuyan con su parte al desarrollo del resto de la sociedad. El impuesto corporativo global permitirá hacer esto, a la vez que logrará que Colombia pueda mantener sus tasas impositivas a las empresas a la vez que atrae más inversión extranjera directa.

Con información de Portafolio.

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