Mastodon Crisis en Ucrania: El mundo en uno de sus momentos más críticos desde la Segunda Guerra Mundial
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Crisis en Ucrania: El mundo en uno de sus momentos más críticos desde la Segunda Guerra Mundial

La crisis en Ucrania ha llegado a un nuevo punto de tensión.

Rusia ha reconocido oficialmente a las regiones separatistas de Donestk y Lugansk como entidades políticas independientes de Ucrania y podría estar preparándose para una incursión armada en estos territorios con el fin de defender a sus ciudadanos.

Desde la crisis ucraniana de 2014, cuando el presidente pro-ruso Vikton Yanukovich se vio obligado a huir a Rusia en medio de las protestas pro-europeas del EuroMaidán, las regiones separatistas de Donestk y Lugansk declararon su independencia del nuevo gobierno pro-europeo de Petró Poroshenko. Tras la declaración de independencia, ha sucedido una guerra de guerrillas entre los independentistas y el gobierno ucraniano.

Los grupos independentistas son pro-rusos y la mayoría de los ciudadanos que viven en estos territorios son rusos étnicos. Rusia ha aprovechado el conflicto independentista para amenazar con una injerencia aún mayor en Ucrania y forzar al país a una mayor dependencia del Kremlin. Durante los últimos años, Rusia ha concedido la nacionalidad a miles de ciudadanos de las regiones de Donestk y Lugansk, por lo cual hoy muchos de ellos se sienten más rusos que ucranianos e históricamente han querido una relación más estrecha con el Kremlin.

Al conceder la ciudadanía y la nacionalidad rusa a tantos ciudadanos ucranianos en Donestk y Lugansk y al reconocer a las regiones separatistas como entidades independientes, formalmente Rusia tendría razones para entrar en estos territorios, a los cuales Ucrania ni la comunidad internacional no reconoce como independientes.

Además de las tensiones independentistas en Ucrania, Rusia tiene un marcado interés en este país debido a que este actúa como una zona de amortiguamiento frente a las acciones de las naciones europeas y los aliados de Estados Unidos. Sin embargo, desde la llegada de Poroshenko al poder y tras su sucesión por parte de Volodimir Zelesnki, Ucrania se ha inclinado a tener lazos cada vez más estrechos con Occidente que con Rusia. En los últimos meses incluso se ha hablado cada vez más de la posible inclusión de Ucrania en la OTAN, un movimiento que dejaría a Rusia con una zona de influencia menor en la región y con la amenaza de una acción militar directa por parte de las naciones europeas justo en su frontera.

Otro de los factores que mantienen a este conflicto en alta tensión es la anexión de Crimea, antes parte de Ucrania, al territorio ruso en el 2014. Tras la anexión de este territorio a Rusia, las relaciones entre Occidente y el Kremlin han empeorado, ya que esta anexión supone una seria violación a los principios del orden internacional vigente tras el final de la Guerra Fría y que condenaban la reestructuración de las fronteras internacionales. Después de que Crimea entrará a formar parte de Rusia, Occidente impuso múltiples sanciones a Rusia, lo cual no ha detenido las ambiciones expansionistas de Vladimir Putin pero sí ha infringido un daño serio a la economía rusa. Probablemente en este caso, las sanciones podrían ser mayores en el caso de que haya una invasión al territorio ucraniano.

Entretanto, Alemania ha detenido la aprobación para el gasoducto Nord Stream 2, lo que es un claro golpe a los intereses rusos en la región, ya que por este gasoducto pasaría el gas ruso, una de las principales exportaciones de Rusia, para las naciones occidentales.

La amenaza de una invasión inminente a Ucrania ha impulsado la decisión del gobierno alemán y el canciller alemán Olaf Scholz ha dicho que Alemania no reconocería ni aceptaría el reconocimiento internacional que Rusia le está dando a las regiones separatistas de Donestk y Lugansk.

Se espera que otras naciones europeas tomen medidas adicionales de sanciones contra Rusia en las próximas horas en respuesta al reconocimiento que ha hecho el Kremlin de Donestk y Lugansk como territorios independientes.

Impacto de la crisis geopolítica europea en los mercados financieros

Y mientras todos esperan cuál será el siguiente movimiento de Vladimir Putin en la región, los mercados financieros internacionales han reaccionado con pánico. Después de unas caídas en el mes de enero marcadas por el miedo a la variante ómicron, las caídas adicionales del mes de febrero han tenido como marca distintiva la incertidumbre sobre cómo se verá afectada la economía internacional ante una eventual guerra en Europa.

Durante los últimos cinco días el S&P 500 ha caído en un 2.37%, mientras que el Nasdaq 100 ha visto una caída del 3.98%. Por su parte el Promedio Industrial Dow Jones ha visto una caída del 2.58% para los mismos cinco días.

Las tensiones en Europa a las cuales se suman las interrupciones en la cadena global de suministros (también llamada crisis de los contenedores) han llevado a que los inversionistas estén buscando activos más seguros como el oro y las divisas. Dentro de los activos de riesgo, sobresale el petróleo con un incremento sustancial en los precios. A la fecha de la presente nota, el precio del crudo Brent llegaba a los 93 dólares con 82 centavos.

Durante las últimas 24 horas, los precios de las criptomonedas también han registrado importantes caídas en medio de la aversión generalizada al riesgo. Bitcoin se encuentra a la baja en un 3.3% llegando a los 37586 dólares, mientras que Ethereum ha caído en más del 4% llegando hasta los 2591 dólares. Ripple por su parte es la criptomoneda más golpeada entre las grandes, llegando a perder más del 10% de su valor de mercado y cotizándose en un precio de los 0.7 dólares.

Con información de CNBC, Investing y Wikipedia.

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