Mastodon El control fuerte de Xi Jinping sobre China llega en un momento decisivo 
Economía Global

El control fuerte de Xi Jinping sobre China llega en un momento decisivo 

Xi Jinping es el hombre más poderoso del mundo

Xi Jinping estará esta semana en el 20 Congreso Nacional del Partido Comunista Chino para ser nombrado como líder por un tercer término. La esperada reafirmación de su liderazgo es un momento decisivo política, militar y económicamente para  la segunda potencia más fuerte del mundo. 

Políticamente, el congreso terminará un periodo de dos décadas definido por transiciones predecibles de un líder a otro después de dos mandatos. La esperada reafirmación de Xi en el poder, posibilitada por haber pasado por alto el límite de dos mandatos en 2018, significa que él continuará no solo como líder sino también como cabeza de la Comisión Militar Central, controlando las fuerzas armadas. Su confirmación como presidente, más que nada un simple rol ceremonial, posiblemente sucederá en marzo del 2023. 

Una medida del poder de Xi es mostrada por el hecho de la relativamente poca atención que se ha prestado a los muchos cambios de personal que han tenido lugar en este congreso. Un nuevo comité central, que se compone de cerca de 200 miembros y 170 suplentes, un Politburó de 25 miembros y una séptima persona en el Comité Permanente del Politburó, todos ellos son cambios que esperan ser revelados. 

Pero la importancia del Congreso es definida por su obediencia a las políticas que están dando nueva forma a China y en su postura hacia el mundo. La más importante de estas es la que Mericus, un think-thank, llama la “segurización de todo”. El concepto de seguridad nacional comprehensiva de Xi que compromete no menos de 16 diferentes campos, incluyendo política, economía, cultura, tecnología, espacio, e intereses de ultramar. 

En su discurso ante el Congreso el domingo, Xi alertó de los desarrollos internacionales graves, no vistos en los últimos 100 años. El líder más poderoso de China desde los tiempos de Mao Zedong también se fue lanza en ristre contra el “bullying” de las potencias foráneas y reiteró su compromiso de tomar el control de Taiwán, potencialmente por la fuerza militar en caso de que fuera necesario. 

Es esta mentalidad de  amenaza la que domina la visión del mundo de Xi. Una estrategia de seguridad nacional del 2021 al 2025- la cual adoptó a finales de 2021, pero que no había sido hecha pública- que busca galvanizar los cuerpos del partido y del estado para combatir todas las amenazas internas y externas a la creciente esfera de seguridad de China. 

Las nuevas reglas y los masivos movimientos son un prospecto para China en la construcción de su “Fortaleza china”, capaz de soportar lo que ve como los esfuerzos liderados por Estados Unidos para minar su progreso. Un reciente ejemplo han sido las órdenes a los agricultores para cultivar más alimentos con el fin de impulsar la seguridad alimentaria del país. 

Beijing tiene justificaciones para ver las acciones de Estados Unidos como confrontacionales. La Casa Blanca ha establecido una nueva estrategia de seguridad nacional la semana pasada, dirigida parcialmente a poner freno al ascenso tecnológico de China. Las nuevas restricciones de este mes prohíben la exportación a China de equipamientos de semiconductores hechos en Estados Unidos, los cuales no pueden ser provistos por ningún otro competidor internacional. Estas nuevas reglas también imponen requerimientos de licencias sobre las exportaciones a plantas basadas en China con el fin de construir chips avanzados. 

Si, sin embargo, la respuesta de China es resguardarse en sí misma y poner una camisa de seguridad sobre su economía y su gente, se arriesga a perder  el espíritu empresarial que ha impulsado el impresionante éxito y transformación que ha tenido el país durante las últimas tres décadas. 

En este momento, una desaceleración estructural ha impulsado al Banco Mundial a predecir que el crecimiento del PIB de China estará por detrás de Asia por primera vez desde 1990. Gran parte de esta desaceleración es el resultado de una racionalización necesaria en el mercado de propiedades inmobiliarias. Pero también es el resultado del énfasis de Beijing en la propiedad estatal y en el control administrativo que está deteniendo las actividades empresariales. 

China debería recordar que construir una fortaleza económica liderada por funcionarios que perciben amenazas en todas partes es lo que caracterizó la ola de privaciones que el país vivió bajo el gobierno de Mao Zedong. Occidente también debería reconocer que si el crecimiento de China se va al traste, el resto del mundo perderá su más poderosa fuente de crecimiento económico.  

Con información del Financial Times

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