MastodonAgricultura vs Medio Ambiente, un gran dilema para el siglo XXI
Opinión

Agricultura vs Medio Ambiente, un gran dilema para el siglo XXI

En su editorial de este jueves 12 de noviembre, el diario colombiano de negocios La República apunta a un gran problema de la agricultura colombiana y global, el alto grado de contaminación por medio de emisiones efecto invernadero que generan la producción agrícola y ganadera, así como el elevado consumo de agua por parte de estos sectores económicos que amenaza las fuentes hídricas y el acceso de muchas personas a estas.

La República señala que una res de 400 kilos destinada al sacrificio puede llegar a contaminar tanto como 76 barriles de petróleo. De la misma manera, el consumo de leche y papa también puede generar amplios efectos contaminantes. En primer lugar, la leche que consumimos proviene de las reses, las cuales emiten metano cuando generan sus desechos, y la papa es cultivada hoy en muchas zonas de páramo, con lo cual se amenaza las reservas de agua. En el caso de la papa podemos añadir que a esta se le agregan todo tipo de insumos como fungicidas y abonos que contaminan el suelo y que potencialmente pueden generar cáncer de estómago.

Con una población creciente, actualmente de más de 7700 millones de habitantes, y con una proyección de 8.000 millone de personas para el 2030, el planeta cada vez más se encuentra bajo una enorme presión. El actual modelo agrícola no podrá seguir siendo sostenible por mucho tiempo y es probable que la humanidad se vea abocada a realizar reformas radicales en la forma en la que obtiene sus alimentos. Sin embargo, la editorial del diario La República advierte de manera muy acertada que la solución no puede pasar por convocar a jornadas de no consumo de estos alimentos. En el caso colombiano, es frecuente escuchar el llamado de los líderes políticos a llevar a cabo jornadas de días sin, “sin consumo de carne”, “sin consumo de papa”, “sin consumo de leche” y otros.

Ciertamente la humanidad tiene que enfrentar la tarea de cómo hacer que la agricultura sea más sostenible y en esta tarea la propuesta de acabar con la agricultura tradicional sirve de muy poco. Es necesario pensar en modelos de transición que tengan en cuenta el modo de vida y las necesidades de los productores. En América Latina gran parte de la agricultura y la ganadería es llevada a cabo por campesinos que poseen terrenos muy minúsculos de tierra y que derivan su sustento de pequeñas granjas o lotes. Así que si deseamos incluirlos a ellos en un proceso de desarrollo ambientalmente sostenible hay que pensar la forma en que ellos puedan participar en nuevos modelos de economía.

Por otra parte, durante el 2020, el sector agrícola colombiano ha estado convulsionado por la noticia de la entrada de papa proveniente de Bélgica al país, algo que añade mucha más presión a los granjeros y amenaza sus medios de subsistencia. No solo la sociedad les está pidiendo que no cultiven tanta papa para proteger los páramos, sino que comienzan a llegar cantidades masivas de papas importadas que hunden los precios. Así, el único camino que se les ofrece a los agricultores es la ruina o participar en formas de economía ilegal, que son las únicas que ofrecen rentabilidad en el campo colombiano.

Frente a esta realidad hay que pensar en modelo audaces de transformación económica para hacer que la agricultura y el consumo de carne sean sustentables ambientalmente. En el caso de la ganadería ya se están dando pasos agigantados con la entrada al mercado de productos que simulan el sabor de la carne y su textura, así como sus propiedades nutricionales. Empresas estadounidenses como Beyond Meat e Impossible Foods han sido pioneras en estos procesos. En el caso de Beyond Meat, la empresa usa sustitutos vegetales que son mucho más eficientes que la carne tradicional, consumen mucha menos agua y al tiempo generan mucha menos contaminación de gases de efecto invernadero. Impossible Foods usa procesos similares a los de su competidora Beyond Meat.

Aún así, para el caso de la papa y de la leche se tendrán que pensar en innovaciones similares. Impossible Foods ya está en el proceso de sacar al mercado un tipo de leche que no proviene de animales, pero para el caso de cultivos agrícolas que se ubican en zonas de páramos tendremos que pensar en soluciones diferentes. Algunas de estas soluciones pueden pasar por varios elementos como los siguientes:

a) apoyar a los agricultores con transferencias monetarias y asesorías para que diversifiquen sus cultivos y se eviten los riesgos económicos de depender de un solo tipo de cultivo.

b) implementar soluciones de ingeniería genética para crear cultivos más eficientes tanto en tiempo de producción como en resistencia a plagas y enfermedades. De esta manera se podrían cosechar más alimentos en menos suelo y evitar la contaminación asociada a los fungicidas.

c)Realizar transferencias monetarias condicionadas a los agricultores en zonas de páramos para que se conviertan en cuidadores de los bosques y páramos. Aquellas familias que por diversas razones decidan continuar viviendo en el campo podrían convertirse en guías turísticos de áreas protegidas y al mismo tiempo recibir ayudas económicas para no explotar estas zonas. De esta forma se protege el medio ambiente y los medios de subsistencia de estas personas.

d) Brindar incentivos constantes (como subsidios) a los agricultores que hagan parte de aquellos tipos de cadenas productivas menos contaminantes, como las que hagan menos uso de agroquímicos y necesiten menos agua, de manera que más agricultores se sumen a este tipo de producción y se reduzcan los precios de mercado de estas alternativas alimentarias, haciéndolas más atractivas para los consumidores frente a aquellas que contaminan más.

e) invertir más en ciencia y tecnología en las universidades, de manera que se promueva la investigación científica sobre la agricultura sostenible. Si las alternativas desarrolladas por medio de la investigación son más económicas, pronto podrían estar disponibles en los mercados y popularizarse.

Conclusiones

Se podría argumentar que dejar de comer ciertos tipos de productos a favor de otros es beneficioso para el medio ambiente. Sin embargo, los formuladores de políticas en estas áreas deberán estar atentos a los impactos que generan para las partes interesadas. No se puede promover el dejar de comer papa, condenando a los cultivadores de papa a la ruina económica, aún si se prueba que esto salva los páramos y las fuentes de agua. Hay que pensar en cómo apoyarlos, mientras se realiza una transición a una economía más sustentable en la que puedan prosperar. La tecnología y la cooperación social a una amplia escala serán elementos claves en este proceso, que por cierto, en la medida en que la humanidad añade nuevos habitantes a sus cuentas, no da más espera. La sociedad debe actuar ahora.

Con información de La República.

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