MastodonLos mercados emergentes necesitan apoyo para evitar una nueva “década pérdida”
Análisis

Los mercados emergentes necesitan apoyo para evitar una nueva “década pérdida”

La crisis del coronavirus amenaza en convertirse en un estancamiento secular para las economías de los países en vía de desarrollo. El lento crecimiento que se empeora por las condiciones de desigualdad en las que se accedieron a las vacunas y la dependencia de las materias primas, harían que la recuperación económica demore mucho más. Para regiones como América Latina y economías emergentes en estado de crisis como Argentina, Colombia o Turquía esto es un llamado de alerta para que desarrollen las reformas necesarias que les permitan empezar a crecer y generar confianza entre los inversores internacionales.

Uno de los principales obstáculos a los que probablemente se enfrenten las economías emergentes en un escenario postpandemia es a la ausencia de crédito barato. En este contexto, instituciones como el Fondo Monetario Internacional deben desarrollar un papel de liderazgo clave que le permita a las naciones de las economías emergentes mantenerse solventes y listas para la recuperación económica con unas finanzas saneadas.

El Financial Times ha hecho el siguiente diagnóstico sobre las actuales condiciones de la deuda de las naciones emergentes y sobre los escenarios que se podrían presentar a futuro, así como las opciones en las que el FMI y las naciones desarrolladas pueden ayudar a las economías emergentes a enfrentar una probable crisis de deuda en el mundo postpandémico. Esto es lo que ha dicho la editorial del Financial Times:

La crisis de la deuda de América Latina en los años ochenta y la crisis de la deuda de la eurozona en los 2010, llevaron ambas a una década de crecimiento económico perdido para estas regiones. Una pregunta clave ahora es si las economías emergentes se están dirigiendo al mismo camino, empantanadas con la deuda que han adquirido en respuesta a la pandemia. Los signos de que otra crisis de este tipo se está acercando deberían impulsar un replanteamiento de las herramientas que instituciones como el Fondo Monetario Internacional usan en estos casos.

Hay dos escenarios principales que se presentan en el futuro cercano para las naciones que están endeudadas con el Fondo Monetario Internacional. En uno vemos dos déficits gemelos en Estados Unidos impulsados por los trillones de dólares de estímulo que han llevado al precio del dólar hacia abajo. Incluso aunque la tasa de cambio real contra el dólar se ha debilitado desde el verano pasado, el Instituto de Finanzas Internacionales calcula que el precio del dólar se encuentra en un 12% sobrevalorado. Esto debería ser una buena noticia para las naciones que han emitido deuda en dólares estadounidenses, lo que hace que su carga de deuda sea más sostenible.

Pero hay dos fuerzas poderosas que se yerguen contra esta narrativa. El gran estímulo fiscal y el relativamente despliegue rápido y exitoso de las vacunas en Estados Unidos, deberían impulsar el crecimiento de esta nación, fortaleciendo por tanto el dólar. Los rendimientos de los bonos del Tesoro están creciendo y eso podría llevar a la Reserva Federal a retirar su política de estímulo monetario más rápido que lo que lo harían otros bancos centrales. La resultante política divergente podría también causar una nueva apreciación del dólar.

Los altos rendimientos de los bonos del Tesoro también son un tema de preocupación para las naciones endeudadas en dólares. El bono de rendimiento a 10 años, el cual recientemente llegó al 1.6% de rendimiento, no ha estado en un punto tan bajo relativo a los estimativos de crecimiento desde 1996 – de manera que hay espacio para que los rendimientos de los bonos puedan ascender aún mucho más. El incremento en las tasas de interés a largo plazo en Estados Unidos haría que las tasas de interés a nivel global subieran también. Para algunas economías emergentes como Turquía y Rusia, los costos de endeudamiento ya están de hecho subiendo debido a la acelerada inflación.

Los inversores parecen estar apostando con sus acciones sobre cualquier escenario creer. El rastreador diario del Instituto de Finanzas Internacionales (excluyendo la deuda china) muestra salidas de capital a principios de marzo que se están aproximando a niveles que solo se vieron durante el 2013, en medio de la Gran Recesión, cuando la Fed recortó la flexibilización cuantitativa. Las monedas de las economías emergentes, todas ellas, se han depreciado durante las dos últimas semanas. Con los crecientes niveles de deuda, y las tasas de interés volviendo a ascender desde sus puntos más bajos, las condiciones que hacían que la deuda de las economías emergentes fuera sostenible en el pasado están cambiando ahora.

Antes de que la crisis llegue, el Fondo Monetario Internacional debería reforzar su arsenal. Los ministros de finanzas del G20 recientemente firmaron su apoyo para una una nueva colocación de derechos especiales de giros (el activo de reserva internacional del FMI para complementar las reservas oficiales de los países miembros del Fondo) . La distribución de esta nueva colocación probablemente será de 500 mil millones de dólares, superando con creces los 250 mil y 33 mil millones de dólares que se asignaron durante la previa crisis financiera global. Eso ayuda, pero no es una salida mágica al endeudamiento que enfrentan las economías emergentes. Porque los derechos especiales de giros están distribuidos con base en cuotas existentes definidas por el FMI, la gran parte de esto, (cerca del 70%) va a la economías desarrolladas y a grandes mercados emergentes con suficientes reservas de moneda extranjera. Pero, como porcentaje de las reservas internacionales de divisas, la colocación de capital de los derechos especiales de giro podría dar a algunos de los países más pobres y endeudados el apoyo más grande que puedan obtener en este momento.

La directora del FMI Kristalina Georgieva dice que el Fondo revisará su sistema de recolocación de capital, de manera que los países más ricos puedan prestar más dinero a los más pobres por medio del sistema. De acuerdo al banco JP Morgan, si las naciones del G20 dejan de lado cerca de solo el 10% de sus derechos especiales de giros dentro del sistema del FMI, esto podría más que doblar el financiamiento para los países de bajos ingresos.

Pero una reorganización de los derechos especiales de giros podría venir con algunas demandas de condiciones tradicionales que vienen típicamente en los programas del FMI, las cuales los países endeudados buscarían evitar. En vez de eso, los derechos especiales de giros reasignados podrían complementar los fondos del FMI para préstamos concesionales más baratos. Pero incluso aunque esto se de este modo, las pequeñas cuotas de las naciones pequeñas y sus altos déficits presupuestarios, podrían llevar a que algunas de estas naciones quedaran en la insolvencia. Los derechos especiales de giros reorganizados podrían ser ofrecidos como concesiones para gastos relacionados con la pandemia y para los objetivos de desarrollo sostenible, pero esto podría enfrentar la oposición por parte de algunos de los países que prestan el dinero.

Reforzar las herramientas del FMI no es suficiente, los programas de crédito deben ser ajustados. El FMI tiene paquetes tradicionales de rescate los cuales vienen con unas estrictas condiciones para algunos países y con facilidades para las naciones que tienen un registro de pago estelar. Si los costos de endeudamiento continúan ascendiendo, un gran número de economías emergentes podría caer en medio de estas dos categorías, siendo demasiado robustas para aceptar condiciones, pero demasiado débiles para salir adelante sin las herramientas de apoyo para enfrentar la pandemia.

A diferencia de 2013, las economías emergentes (excluyendo China) estaban en una situación de superávit de la cuenta corriente en los cuatro trimestres anteriores a septiembre de 2020, y las reservas de moneda extranjera habían crecido durante los años recientes también. La rápida distribución de las vacunas en las economías emergentes y un crecimiento más rápido que el pronosticado para la economía global podría prevenir una nueva crisis de la deuda. Pero las recientes tendencias son preocupantes. Esta podría ser la oportunidad perfecta para que el presidente Joe Biden continúe abrazando el multilateralismo y reestableciendo el liderazgo de los Estados Unidos en el mundo. Estados Unidos está haciendo mucho para impulsar su propia economía. Apoyar los nuevos programas en el Fondo Monetario Internacional ayudará a las economías emergentes también.

Con información del Financial Times.

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