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Análisis

Gustavo Petro y el apocalipsis económico que no fue, por ahora

Gustavo Petro

Este viernes 2 de diciembre, el diario colombiano la República publicó dos noticias dignas de atención. En primer lugar, durante la jornada del viernes, el precio del dólar llegaba a los 4767 pesos, registrándo una caía de 11.86 pesos. Sin lugar a dudas se trata de un descenso pequeño, pero ya se viene sumando a otros descensos similares durante las últimas semanas, después de que el dólar superara la histórica barrera de los 5000 pesos.

El precio de negociación más bajo para el dólar en la jornada fue de 4.743 pesos y obtuvo un máximo de 4.801 pesos.

Dentro de los factores que han incidido en la baja cotización del dólar se encuentran las declaraciones del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, quien señaló que durante el mes de diciembre la Fed comenzaría a desacelerar sus alzas en las tasas de interés. Ciertamente las tasas continuarán incrementándose, pero no al mismo ritmo al que venían haciéndolo en los meses pasados. Durante las últimas reuniones de la Fed, la tasa de interés de referencia ascendió en un 75 puntos básicos o en un 0.75%.

Powell dijo en una conferencia de prensa reciente: “Tiene sentido moderar el ritmo de los aumentos de nuestras tasas a medida que nos acercamos al nivel de la restricción que será suficiente para reducir la inflación”.

La segunda noticia destacada por La República es la buena revisión que Bank of America da a los bonos de deuda colombianos. Esto quiere decir que el banco estadounidense ha mejorado la calificación de los bonos de deuda de Colombia. La decisión del banco tiene como base la relativamente baja calificación anterior y la consolidación fiscal de Colombia. El senado finalmente aprobó una reforma tributaria que le permitirá al estado colombiano obtener más recursos para pagar la deuda externa y para cumplir con sus compromisos sociales.

Estas dos noticias tienen una relevancia especial. Y es que desde que Gustavo Petro ganó las elecciones en junio de 2022, la extrema derecha del país había pronósticado una debable de la economía nacional. De acuerdo al ex-candidato presidencial Enrique Gómez, el dólar llegaría a 7000 pesos si Petro nombraba a Alejandro Gaviria como Ministro de Hacienda. Finalmente Gaviria no llegó al Ministerio de Hacienda, en su lugar llegó Antonio Ocampo, pero el dólar no se disparó tal y como esperaban los alarmistas.

Así mismo, muchos habían señalado que los grandes inversores y empresas del país se marcharían cuando se aprobara la Reforma Tributaria de Petro. Ninguna de estas profecías apocalípticas se cumplió.

Entre tanto, el escenario internacional continúa siendo desafiante. China mantiene una política de Cero Covid que hace que las cadenas de suministros se encuentren atascadas, al tiempo que la guerra en Ucrania continúa y exacerba las amenazas de una recesión en Estados Unidos. Todo esto hace más meritorio que Colombia se mantenga en una posición estable y que finalmente no se haya producido el derrumbe del país que esperaban los analistas y políticos de la oposición.

A estos eventos hay que añadirles también el hecho de que la Reforma Tributaria, tan necesaria para consolidar una mayor equidad social, haya sido aprobada sin mayores contratiempos. La sociedad colombiana entendió que no serían los pobres ni la clase media los que llevarían con la mayor carga de la tributación sino las personas de mayores ingresos. Esto llevó a que no se produjera un estallido social, como el que vivió el país en el tiempo en el que el presidente Iván Duque promovió su propia reforma. En medio de tantas malas noticias internacionales, que el país permanezca en relativa paz es algo que agradecerán los inversionistas y las empresas que hacen negocios en el  país.

Es preciso recocer que la Reforma tributaria de Petro no es perfecta y todavía podrá mejorarse en futuras versiones, pero por ahora tiene la virtud de que ayuda a aliviar las finanzas públicas y mejorará notablemente la califiación crediticia del país.

Y por otra parte, el gobierno Petro ha anunciado que inicia negociaciones con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional, lo cual, si se hace bien, consolidará la paz en las regiones y hará que sea mucho más fácil la integración económica de la periferia con el centro del país.

Todavía quedan muchas tareas pendientes para el gobierno nacional, y seguramente también vendrán fallos y aciertos, como toda cosa que haga el ser humano. Pero en medio de un escenario de tanta incertidumbre global, el hecho de que Colombia no se haya “ido al carajo”, tal y como pronósticaban tantas voces, es una situación que presagia cierto nivel de estabilidad en el mediano plazo.

2023 estará lleno de nuevos desafíos. La guerra en Ucrania continúa, China podría relajar su política de Cero Covid con consecuencias inesperadas y los países de la OPEC+ podrían recortar abruptamente la producción de petróleo, enviando a la economía mundial a una recesión. El gobierno Petro tendrá que continuar negociando con los actores nacionales, con los gremios, los grupos políticos e incluso con los actores insurgentes, para llegar a consensos que impulsen el desarrolo nacional. Por ahora, podemos esperar que si el espíritu conciliador que ha mostrado Gustavo Petro se mantiene en el futuro, Colombia podrá tener al menos una mediana estabilidad que le permita continuar creciendo, y lo más importante, superar sus vergonzosos indicadores de pobreza y desigualdad.

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*Iván Gutiérrez, blogger y analista económico independiente, es el creador y editor de Muy Financiero. Puedes seguir a Iván en su perfil de Mastodon en col.social.

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