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Desarrollo social

La infraestructura que más necesita Estados Unidos (y el mundo) es el capital humano

¿Cuenta la inversión en los seres humanos como gasto de infraestructura? Este es un gran debate en los Estados Unidos justo ahora, justo en el momento en que el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden está presentando un proyecto de estímulo fiscal de 2.3 trillones de dólares para fortalecer el empleo, el cual se dirige a reparar la decaída infraestructura de carreteras, puentes e impulsar las cadenas de suministros, pero también a mejorar la salud y los sistemas de cuidado para los niños – si es que se puede llamar al mezquino y miserable cubrimiento de salud estadounidense, un sistema.

Con el plan de Biden, 400.000 millones de dólares serán gastados en el sistema de salud nacional, mayormente para los ancianos. Otros 25.000 millones irían al cuidado infantil. Casi todos los republicanos y algunos demócratas centristas, están preocupados por esta definición expandida de infraestructura. ¿Debería el “Construir de nuevo mejor” involucrar el impulso a tales servicios? Yo diría que sí, y también muchas otras personas están diciendo lo mismo.

El futuro de la economía y el empleo

Para quienes deseen profundizar en esto, los sistemas del cuidado de la salud es donde se encuentra el futuro de la economía y el empleo. Durante la década que viene, el cuidado de salud en el hogar y profesional crecerá más rápido que cualquier otra categoría de empleos, de acuerdo con el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos. Esto se debe en parte al envejecimiento de la población, pero también debido a que muchos otros trabajos se están llevando a cabo de forma automatizada.

Tal revolución del empleo, liderada por la transición tecnológica será dolorosa para algunos, pero no es inherentemente mala. Durante el largo plazo, con base en la experiencia histórica, la tecnología es un creador neto de empleos. Pero incluso en el corto plazo, como los economistas Charles Goodhart y Manoj Pradhan argumentan en su libro El Gran revés demográfico, los países ricos “necesitarán toda la automatización que ellos puedan obtener para que el resto de la economía pueda crecer de forma adecuada… y para compensar toda la mano de obra que se perderá debido al envejecimiento de la población y el paso de mucha más mano de obra al sector de los servicios de cuidado.

¿De dónde vendrá la productividad?

Los trabajos de cuidado serán los que queden el final del espectro económico. Pero, si lo hacen bien, ellos pueden liberar mucha más productividad para los demás sectores. El Instituto Global McKinsey estima que las mejores condiciones de salud de la población podrían añadir 12 trillones de dólares al PIB mundial en el 2040 – mucho de eso viene de mejorar la productividad de los trabajadores actuales que sufren de condiciones de salud incapacitantes y limitantes o que tienen responsabilidades de cuidado.

Las mujeres en particular tienen mucho que ganar de una inversión más grande en la economía de la salud. Como Jerome Powell, el presidente de la Reserva Federal, lo dijo recientemente, Estados Unidos “solía liderar el mundo en la participación femenina en el empleo, hace unos 25 años, pero ahora ya no es así. Puede que simplemente que [nuestras políticas de cuidado de salud] nos hallan puesto atrás.

Las mujeres también han recibido el golpe más fuerte en medio de la pandemia. Ellas generalmente tenían una parte desproporcionadamente alta en el cuidado extra de los niños y en el trabajo del hogar (ahora es tiempo para medir como el impacto de trabajo adicional ha afectado su salud mental y física). Las mujeres también eran más proclives a ser despedidas. Así como los 25.000 millones del plan de infraestructura para mejorar los sitios de cuidado infantil, también hay 39.000 millones de dólares más para las mujeres en el paquete de alivio contra el Covid19. En un mundo ideal, esto se expandiría y mejoraría los trabajos de cuidado, y permitiría que mujeres más educadas llenaran roles más altos de productividad.

En el plan de infraestructura de Biden también hay 100.000 millones de dólares para las escuelas, tales inversiones mejoran el capital humano. Crecientemente, este el único tipo de capital que importa, en la medida en que los negocios digitales simplemente no requieren tanto capital físico como las economías antiguas lo requerían.

Un plan para las empresas

Estados Unidos debería permitir que las compañías tuvieran sus deudas canceladas a cambio de programas de educación para los trabajadores y otras inversiones en la gente, así como actualmente ellas invierten en maquinaría. Esto es algo que casi todo negocio y líder de trabajo que yo conozco está apoyando.

Si se hace de la manera adecuada, las inversiones en la infraestructura de cuidado podrían incrementar la innovación. La Casa Blanca está preocupada por las cadenas de suministros, parcialmente porque las manufacturas impulsan más innovación y productividad que lo que hacen otros sectores. Pero en la medida en que la infraestructura continúa automatizándose, nunca creará de nuevo tantos trabajos como una vez lo hizo, sin consideración en cómo se encuentren organizadas las cadenas de suministros o si ellas se relocalizan.

¿Puede la economía del cuidado llenar este vacío? Los expertos, tales como el economista de Harvard, Gordon Hanson, quien estudia la interacción entre los mercados laborales y su locación, dicen que en algunos lugares esto podría ser así. “Esas áreas podrían experimentar un repunte económico y tenderían a tener mejores universidades o complejos de salud que pueden funcionar como motores de trabajos”, dice Hanson.

Los nuevos centros de la innovación mundial

¿Podría sonar fantasioso imaginar que una casa de enfermería o un centro de cuidado infantil podría ser jamás un centro de innovación en la misma manera que una gran fábrica o que un complejo de Investigación y desarrollo? Aún así hay algunas personas que piensan que esto podría ser una realidad más pronto de lo que nos imaginamos.

Consideremos lugares como la Clínica Cleveland, un centro médico sin ánimo de lucro que integra el cuidado de hospital y clínico con la investigación y la educación. El tema de un caso de estudio de la Facultad de Negocios de Harvard es esta clínica y se ha convertido en un centro de creación de empleo nacional e internacional, pero también un centro para la innovación de vanguardia en áreas como el desarrollo de drogas y dispositivos de cuidado, así como de procedimientos médicos. Esto se debe en gran parte al poder de apalancamiento que proveen la big data, las plataformas digitales y la robótica, pero también por el trabajo de una forma interdisciplinaria que se produce dentro y fuera de la clínica.

Al final del proceso, invertir en más salud y educación podría impulsar el tipo de capital social que caracteriza a las comunidades exitosas. Necesitamos mucho más de eso justo ahora y en todas partes. Solo el 1.5 por ciento de las becas concesionadas del Banco Mundial son para la salud, y solo el 1.9 por ciento son para la educación.

Tanto en los países ricos como en los pobres, la inversión todavía se enfoca primariamente en el capital físico. Es tiempo de reconocer que, quizás más que en cualquier otra forma, el capital humano es la infraestructura del siglo XXI.

Con información del Financial Times.

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