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Análisis

China apuesta a que Occidente está en franco declive, The Economist

La revista The Economist trae unas revelaciones interesantes esta semana. En uno de sus más recientes editoriales afirma que China está apostando a que Occidente se encuentra en un franco declive económico, político y cultural. ¿De qué se trata todo esto?

Esto fue lo que dijo la prestigiosa revista británica:

La mirada de China fija en el premio se ha convertido más rica y fuerte. China ha pasado los últimos cuarenta años como una gran economía adversa al riesgo. Con su poder y rapidez para infligir dolor a los pequeños poderes, ha sido más cautelosa cuando se trata de enfrentar a cualquier nación con la capacidad de devolver el golpe. Sin embargo, recientemente, los cálculos de riesgo de China parecen haber cambiado. Primero, Yang Jiechi, el jefe de política exterior del Partido Comunista, dio una conferencia ante diplomáticos estadounidenses en una cumbre bilateral en Alaska, señalando los fallos de la democracia americana. Eso le ganó a Jiechi el estatus de héroe en casa. Luego de eso, China impuso sanciones en varios diplomáticos, políticos, abogaos, y activistas prodemocracia del Reino Unido y de la Unión Europea. Estas fuertes respuestas se dieron como retaliación por unas sanciones occidentales que se dirigían a funcionarios chinos acusados de participar en la represión de los musulmanes uigures en la región noroccidental de Xinjiang.

 “Occidente no tiene autoridad moral para criticar a China”

El ministro de exteriores chino declaró que horrores como la esclavitud trasatlántica, el colonialismo, el holocausto, así como la muerte de tantos americanos y europeos por cuenta de la pandemia del Covid19, deberían hacer que los gobiernos occidentales se sintieran avergonzados al momento de cuestionar al gobierno chino sobre su comportamiento en materia de derechos humanos. Más recientemente, diplomáticos chinos y propagandistas han denunciado como “mentiras y desinformación”, los reportes de labores forzadas supuestamente usadas para recoger algodón en Xinjiang. Ellos han alabado a los conciudadanos que han boicoteado a las compañías extranjeras que han decidido no usar el algodón procedente de la región de Xinjiang. Aún así, otros han buscado probar su lealtad al régimen al usar insultos y eslóganes propios de la era maoísta. Un cónsul general chino tuiteó que el primer ministro de Canadá “era un perro faldero de los Estados Unidos.”

“China ya no es lo que era hace 120 años”.

Tal despliegue de nacionalismo es visto por los diplomáticos occidentales en Beijing con horror. Los enviados diplomáticos occidentales han sido convocados para llamados de atención por parte de funcionarios chinos, para ser informados que esta no es la China de hace 120 años, cuando los ejércitos extranjeros y los cañones de guerra podrían forzar a la última dinastía imperial tambaleante del país a abrir la nación a las fuerzas extranjeras. Algunos diplomáticos hablan de vivir en un punto de inflexión en la política exterior china. Los aficionados a la historia debaten si este momento tiene alguna semejanza más cercana al ascenso imperial de Japón en la década de los treinta o a la Alemania de los años 1910 cuando su ambición férrea la llevó a la primera guerra mundial. Un diplomático veterano sugiere sombríamente que los gobernantes chinos  ven a Occidente como un débil, corrupto e indisciplinado poder, y que están buscando llevarlo (A Occidente) a tomar consciencia de su nueva posición en el mundo, como si se tratara de un perro que hay que domesticar.

En Washington y en otras capitales no es difícil escuchar voces que sugieren que China está cometiendo errores temerarios y torpes. Seguramente China ve que las voces que hablan sobre ella están creciendo a lo largo de la Occidente en la opinión pública como simples rumores. Pero ahora mismo, hay una especie de rompecabezas acerca de cómo China ver el reciente proyecto de acuerdo con la Unión Europea, El Acuerdo Comprehensivo de Inversión, el cual parece tan provechoso como para que pueda llegar a su fin demasiado pronto. La ratificación del pacto por parte del Parlamento Europeo está ahora en espera y posiblemente un poco en el olvido, como resultado de las sanciones que China ha impuesto a varios legisladores de la Unión Europea.

China ve que el juego internacional está a su favor

En realidad, los líderes chinos, si sus propias palabras y escritos son los que deben servirnos como guía, piensan que que ese tipo de comportamiento es racional. Primero, ellos creen que China tiene los números de su lado en la medida en que el mundo le da la bienvenida a un nuevo orden en el cual la demanda de las naciones en desarrollo, y ellos han llegado a la conclusión de esto, tiene mucho más poder. En las Naciones Unidas, la mayoría de los miembros apoyan a China, ya que se trata de una fuente irremplazable de préstamos, de financiación para la  infraestructura y tecnología económica, incluyendo kits de vigilancia para las autocracias temerosas de los movimientos prodemocracia. En segundo lugar, China está crecientemente segura de que Estados Unidos, en el largo plazo, se encuentra en un declive irreversible, inclusos si otros de los países de Occidente son tan arrogantes y racistas para aceptar que Oriente está en ascenso y Occidente está en declive, tal y como ahora los líderes chinos conciben la situación. China ahora está aplicando dosis calculadas de dolor para despertar a los occidentales a la realidad de que el viejo orden mundial liderado por Estados Unidos está llegando a su fin.

El mayoritarismo de China, una tiranía en contra de las minorías

Los gobernantes chinos son mayoritaristas. Su tenencia del poder involucra el tener que convencer a la mayoría de los ciudadanos de que la prosperidad, la fuerza y la seguridad nacional requieren un partido gobernante con mano de hierro. Descaradamente, ellos ponen sus intereses y los de las mayorías sobre las minorías, sin importar si estos individuos son granjeros expulsados de sus casas para construir una  represa, minorías étnicas reeducadas para que se conviertan en trabajadores dóciles, o incluso disidentes que deben ser silenciados. China es un gran desafío para los liberales demócratas precisamente porque su tiranía en nombre de la mayoría es apoyada por muchos chinos, aunque a un costo terrible para las partes aisladas de la sociedad y las minorías. Hoy, las ideas chinas acerca de la gobernanza global resuenan como un orden mundial mayoritarista. Ruan Zongze, un académico del Centro Diplomático de Investigación del ministro de Exteriores, explicó la línea oficial del gobierno en una nota de prensa. Él negó que China quisiera exportar sus valores. Pero él delineó una visión de un orden multilateral, por mayoría que – no estuviera atado a las especiales normas de legitimidad liberales, podría ser mucho más seguro para la autocracia china. El señor Ruan desdeñó de los gobiernos que “usan el pretexto de la democracia para formar alianzas”. El llamó a esto un falso multilateralismo, añadiendo que los países en desarrollo no necesitaban el dedo acusador de Occidente, una región que no puede hablar por el mundo entero. Como los motores del crecimiento global, China y otras economías emergentes, deberían tener una voz más grande en el sistema internacional, declaró Ruan. “Aquellos que representan las tendencias del futuro deberían ser la fuerza de liderazgo”.

Una mayoría de tiranías

Como ve las cosas uno de los diplomáticos europeos, al menos una parte del establecimiento chino está convencido, que el orden internacional liberal establecido después de 1945, construido sobre los derechos humanos universales, normas  reglas que sujetan a los débiles y poderosos de la misma manera, es un obstáculo para el ascenso de China. Tales revisionistas están  “convencidos de que China no logrará sus objetivos si juega con las reglas que Occidente ha establecido”.

China se está haciendo de muchos enemigos en la comunidad internacional

Los diplomáticos describen a China como un poder arrogante y paranoico. Ellos dicen que algunos funcionarios chinos están convencidos de que la Unión Europea pronto levantará algunas de las sanciones relacionadas con los derechos humanos en la región de Xinjian, porque Europa no podría recuperarse de la pandemia sin el crecimiento chino. Otros funcionarios chinos están preocupados de que el país se está granjeando muchos enemigos, y que los diplomáticos extranjeros están recabando demasiada información. Con preocupación, ellos se están viendo sobrepasados por aquellos que culpan a la creciente impopularidad china al resentimiento occidental frente al éxito chino. Los líderes chinos están debidamente preparados para una lucha larga. Los riesgos son claros, tanto como para China como para Occidente.

Con información de The Economist. 

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