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Análisis

Los desafíos económicos y políticos que hoy enfrenta la Unión Europea

desafíos de la Unión Europea

*Por Martin Wolf, columnista del Financial Times. 

Los desafíos económicos que está enfrentando la eurozona no son los mismos que enfrenta Estados Unidos. En balance, sin embargo, los de la zona euro son incluso más difíciles. 

La economía de la eurozona no está sufriendo de un sobrecalentamiento de la demanda doméstica del mismo alcance que en los Estados Unidos. Esto haría que la tarea de la política monetaria fuera un poco más fácil para el Banco Central Europeo que para la Reserva Federal. Pero el choque de la oferta que está sacudiendo a la eurozona es mucho más grande, con un incremento en los precios de la energía, especialmente del gas, después de que Rusia decidió invadir Ucrania. Este choque es tanto inflacionario como contractivo: Inflacionario, en el sentido en que ha aumentado el nivel de precios de forma sustancial; y contractivo, en el sentido de que ha reducido los ingresos reales para los hogares en términos de comercio por países. 

Crucialmente, la eurozona es mucho más frágil que los Estados Unidos. Sus economías nacionales son diversas y los mecanismos de aseguramiento inter-fronterizo son relativamente poco desarrollados. Sobre todo, la política permanece siendo un asunto nacional. Como resultado, la fragmentación siempre es un riesgo. No obstante, la eurozona tiene ventajas en el manejo del Covid y en los choques de energía en comparación con la crisis financiera que enfrentó hace una década. Los recientes choques han afectado a cada uno de los miembros del bloque en una forma similar, mientras que la crisis financiera del 2010 dividió a la eurozona entre los acreedores dominantes y los deudores humillados. Esta vez, las cosas son diferentes. 

De manera que ¿Qué es lo que depara el futuro para la eurozona? Y sobre todo, ¿Qué es lo que se necesita hacer? 

Comencemos con la política monetaria. En el año, hasta agosto de 2022, la inflación por el índice de precios al consumidor fue del 9.1% en la eurozona y del 8.3 por ciento en Estados Unidos. Pero la inflación de base (sin contar la energía y los alimentos) fue solamente del 4.3 por ciento en la eurozona en comparación con el 6.3% en Estados Unidos. Por lo tanto, un 4.8 por ciento de la inflación en la eurozona se debió a los incrementos en los precios de la energía, contra los dos puntos porcentuales en Estados Unidos. Los datos del mercado laboral similarmente indican que la economía está mucho menos sobrecalentada que en Estados Unidos. 

Esto explica por qué el Banco Central incrementó sus tasas de interés más tarde, y en menor grado que lo que hizo la Fed, un 1.25 por ciento en la tasa de intervención, desde menos 0.5 por ciento en el BCE, en comparación con un incremento del 3 por ciento, desde 0.5 por ciento en la Fed. No obstante, el Banco Central Europeo estaba en lo correcto al comenzar a normalizar su política monetaria también, parcialmente porque la política monetaria ha sido tan agresiva y parcialmente porque necesitaba prevenir los efectos de los choques de precios que podrían impactar fuertemente las expectativas de la inflación. Sus acciones no fueron de ningún modo prematuras: El reporte de Estabilidad Financiera Global del FMI revela que las expectativas de inflación de muchos participantes del mercado ya han cambiado al alza en cerca de un cuatro por ciento. 

No obstante, el Banco Central Europeo necesita ser cauteloso acerca de cuán rápido incrementa sus tasas de interés y de qué tan lejos va en esa dirección. Una razón para esto es que el choque de la oferta de energía ( con menos gas llegando desde Rusia) va a tener un fuerte impacto recesionario en la economía. De hecho, las recesiones son altamente probables en la eurozona. Otra razón para la cautela es la complejidad de los mecanismos de transmisión, como en un reciente discurso lo expuso Philip Lane, el economista jefe del Banco Central Europeo. Una preocupación particular es la incertidumbre acerca de los retrasos. Es bastante posible que la inflación general comenzará a caer bastante pronto, porque los precios del gas han estado cayendo. Si eso ocurre, el principal impacto de la restricción monetaria de hoy podría ocurrir bastante después de que las expectativas sobre la inflación se hayan ajustado a la baja. De hecho, es posible que la política monetaria normal para la eurozona permanezca muy relajada, tal y como era en los tiempos antes de la pandemia del Covid19. 

Una preocupación particular son los elevados spreads ( diferencia entre precios de compra y precios de venta) en los bonos gubernamentales, los cuales han sido transmitidos a los prestatarios en las economías más vulnerables. Hasta ahora, estos spreads eran más pequeños de lo que eran durante la crisis de la eurozona, en el 2010. No obstante, el Banco Central Europeo tiene varias herramientas – tanto propias como en cooperación con otras instituciones, notablemente el Mecanismo de Estabilidad Monetaria- para lidiar con la fragmentación. Estos incluyen la reinversión de activos , un nuevo “instrumento de protección de transmisión” y, si todo lo demás falla, las “transacciones monetarias abiertas”, desarrolladas en 2012, después del discurso de Mario Draghi de “lo que sea necesario”. 

Implementar estos programas, sin embargo, creará dificultades prácticas y conceptuales, especialmente sobre la distinción entre liquidez e insolvencia. Aunque, finalmente es simple: A través de estas crisis, la eurozona ha tratado a todos sus miembros como si ellos estuvieran en la misma forma (económicamente hablando), incluso aunque esto no fuera así. 

¿Todo esto funcionará? La mejor respuesta es que tiene que funcionar. La sobrevivencia de la Unión Europea y de la eurozona, su núcleo económico, es algo principal para los intereses nacionales y colectivos de sus miembros. Ellos confrontan a un enemigo brutal de sus principios más fundamentales en el este (Rusia) y la impredecibilidad de Estados Unidos en el oeste. La Unión Europea no solo debe sobrevivir, debe prosperar, si se quiere que Europa misma pueda hacerlo. Como lo ha mostrado repetidamente desde el golpe del Covid, los países miembros entienden esto, especialmente los más importantes ( como Alemania y Francia). Sin embargo, sin importar cuán desbaratadas e incompletas puedan ser las estructuras de la Unión Europea y la eurozona, sus miembros deben mantener a todo el mundo unido contra cualquier dificultad. Justo ahora esto es lo más importante. 

Esto significa mucho más que asegurar un régimen monetario que funcione para todos. También significa forjar una estrategia común para la política energética, notablemente una que acelere la transición hacia las energías renovables; ayudando a los estados miembros a proteger a sus ciudadanos contra los choques de energía, acordar una política común hacia la Rusia de Vladimír Putín en cooperación con la OTAN, formular una política económica y comercial que maneje las relaciones con China, e incluso moverse hacia unas relaciones más estables con el Reino Unido. 

Los compromisos necesarios para enfrentar este choque de energía y la guerra de Ucrania serán dolorosos. Pero estos deben hacerse. Sin la Unión Europea, sus miembros están pérdidos. Ellos saben esto bastante bien, estoy seguro de esto, y actuarán sobre el reconocimiento de esto. La Unión Europea debe salir más fuerte de esta crisis, porque no hay alternativa. 

Con información del Financial Times

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